El 2019 está siendo un gran año para los combinados juveniles de Argentina. La selección sub-20 inició el camino con una actuación memorable en Chile, lo que les valió el subcampeonato y la clasificación al Mundial de Polonia. Luego fue el turno de los más chicos: la sub-16 obtuvo un título amistoso frente a sus pares de Alemania, Holanda y Portugal. Un mes después, los sub-17 intentarán calcar o mejorar lo conseguido por sus compatriotas. El sueño del Sudamericano empezará a imprimir las primeras páginas en tierras peruanas.
Dentro de las expectativas existen varios puntos positivos. El más importante es el tiempo que han tenido los jugadores para conocerse técnica y personalmente. Gran parte de ellos vienen de conseguir el Sudamericano sub-15 en San Juan. Tanto futbolistas cómo el propio Pablo Aimar están al corriente de las características individuales de cada uno. Siguiendo por la misma línea, el hecho de haber enfrentado a los demás seleccionados con anterioridad es un plus. Percatarse de los límites del rival es una realidad alentadora para cualquier categoría.

Muchos de los convocados repiten presencia desde el torneo en el norte argentino, sin embargo el director técnico ha decidido renovar algunos sectores. Por ejemplo, los arqueros son los mismos que se calzaron la medalla dorada, siendo Rocco Ríos Novo el estandarte en esta posición. Por otro lado, el mediocampo se ha desfigurado de manera notable con la ausencia de cuatro jugadores. Mientras que en la defensa se destaca la desaparición de Bruno Valdez, segundo capitán en aquel entonces.
Grupo de la muerte
Quizás el Sudamericano sub-17 sea un torneo no tan vendido como los sub-20, pero significa la antesala de un reto superior. En primera instancia se dividen a los participantes en dos grupos, de los cuales clasifican tres de cada uno al hexagonal final. A partir de allí se juega un »todos contra todos». La tabla final deposita a las primeras cuatro selecciones en el Mundial, el cual se disputará en Brasil durante noviembre de 2019.
El sorteo de la competición se realizó semanas atrás. El grupo A está conformado por Perú (anfitrión), Chile, Ecuador, Bolivia y Venezuela. Mientras que la »Albiceleste» deberá medirse ante Brasil, Uruguay, Colombia y Paraguay por el grupo B. Esta distribución originó polémica en los aficionados del fútbol, ya que los combinados con mejores registros históricos se eliminarán entre sí en la primera ronda.
Jugar contra los mejores del continente requiere un trabajo quirúrgico en cuanto la evaluación de los convocados y el análisis de los rivales. El alto nivel de competencia pondrá a prueba a un Pablo Aimar criterioso. De todos modos, el haber conseguido el Sudamericano sub-15 hace dos años avala sus decisiones. Argentina se encuentra en una indudable construcción desde lo académico, razón suficiente para confiar en un hombre de resultados contundentes.
El trabajo psicológico del entrenador
Si bien existen rostros nuevos en la nómina, no se puede negar que la esencia de Aimar persiste. Los destacados de aquel seleccionado sub-15 se ganaron nuevamente una oportunidad de calzarse la celeste y blanca. Otros simplemente se han desvanecido por el hecho de disminuir su rendimiento en sus respectivos clubes.

Más allá de cualquier conclusión técnica, los protagonistas que llegaron a Perú hace algunos días se encuentran motivados. En un contexto que exige la mayor concentración posible, el temor no es una opción que se tenga en cuenta dentro del grupo. Así nos lo hizo saber uno de los regulares, Bruno Amione, quien no pudo ocultar la emoción de enfrentar a los mejores.
Por otro lado, Pablo Aimar es mucho más que un técnico. Su presencia les produce una incontenible confianza a los jóvenes, factor propicio para que exploten todo su potencial. En lo personal se encarga de animarlos y cuidar su bienestar con el fin de desarrollar sus individualidades. Colectivamente les proporciona esa sabiduría propia de un hombre de excéntrica carrera futbolística.
Estrategia casi secreta
El debut de Argentina se manifestará en forma de clásico rioplatense cuando enfrente a Uruguay. A partir de ese momento podremos ver las intenciones tácticas del entrenador cordobés, puesto que su juego aún no ha sido adivinado. Se sabe que la línea del fondo estará conformada por cuatro futbolistas, mientras que en la delantera podría repetir los mismos nombres de 2017: Exequiel Zeballos y Matías Godoy.
La verdadera incógnita se encuentra en el mediocampo. Los gustos de Aimar hacen pensar que Juan Sforza será la única pieza inamovible. El resto de volantes se deberá ganar el puesto. Esta es una situación prevista debido al gran número de modificaciones que se llevaron a cabo con el correr de las convocatorias.





